Estos cuatro dj’s que se creían dueños absolutos de la cabina, están recibiendo el golpe que merecen: acusaciones graves de supuesto abuso sexual que parten de un extrabajador de Steer y ya han desatado cancelaciones, éxodos masivos y un #MeToo que no para.
La cuenta @bradnolimit, desde dentro de Steer, soltó la bomba en X e Instagram: abusos a fans intoxicadas, menciones a menores, un patrón tóxico que empieza con Shlømo y CARV y salpica a Basswell y Fantasm.
No son rumores: capturas confirman que Onlynumbers, Afemsyko, Durdenhauer, William Luck Music, Eczodia, Nattevisstick y Kozlovtechno han abandonado la agencia, dejando claro que el problema es mucho más profundo.
La agencia Steer cortó con los cuatro de un tajo, pero el daño está hecho y su reinado de «estrellas de la escena» se desmorona.
CARV ha publicado comunicado admitiendo infidelidad: chats explícitos con mujeres, imágenes íntimas enviadas, pero insiste en que todo fue consentido y sin delito. Pide perdón a su esposa, dice que fue “mal marido” y se retira temporalmente de redes, sin profundizar en víctimas ni dinámicas de poder.
Fantasm soltó vídeo hablando de “difamación ilegal”, sin centrarse en víctimas ni animarlas a hablar. No es primera vez: año pasado hubo acusaciones en Francia con cancelaciones… que duraron poco, y en España siguió pinchando sin problemas.
Odymel también señalado: alega “sexsomnia” (sonambulismo sexual), dice no recordar los hechos pero reconoce daño causado.
Reacción inmediata de industria y clubes
El efecto dominó ya se nota en la programación:
La sensación es de cambio de era: promotoras reaccionan sin esperar sentencias, por código ético y presión clubber. Pero ojo: cancelaciones deben ser a largo plazo, no postureo temporal para limpiar imagen.
Para un público que vive el club como espacio seguro, esto no es solo “un drama de X”: afecta directamente a qué artistas pisan cabina, qué mensajes envían los carteles y qué tolera o no tolera la industria.
La cuenta @metoodjs da cauce a víctimas, se presenta como altavoz para víctimas y vía de acompañamiento para canalizar denuncias formales contra artistas de la escena electrónica.
Esta cuenta asegura tener en el punto de mira a un artista español, en torno a los 36 años, sobre el que se hablaría de hechos “de extrema gravedad”, aunque sin revelar todavía su identidad.
En paralelo, se ha mencionado el intento de la artista Jazzy de posicionarse públicamente, con versiones que apuntan a presiones para eliminar su post de Instagram, alimentando la sensación de que aún hay mucho miedo a hablar.
Más allá de estos cuatro nombres, el caso abre una grieta en la cultura de club: quién protege a quién, qué peso tienen las agencias, y hasta qué punto la escena ha mirado hacia otro lado cuando las señales venían de hace años.
La cuenta @metoodjs da cauce a víctimas, se presenta como altavoz para víctimas y vía de acompañamiento para canalizar denuncias formales contra artistas de la escena electrónica.
Esta cuenta asegura tener en el punto de mira a un artista español, en torno a los 36 años, sobre el que se hablaría de hechos “de extrema gravedad”, aunque sin revelar todavía su identidad.
En paralelo, se ha mencionado el intento de la artista Jazzy de posicionarse públicamente, con versiones que apuntan a presiones para eliminar su post de Instagram, alimentando la sensación de que aún hay mucho miedo a hablar.
Más allá de estos cuatro nombres, el caso abre una grieta en la cultura de club: quién protege a quién, qué peso tienen las agencias, y hasta qué punto la escena ha mirado hacia otro lado cuando las señales venían de hace años.
El año pasado Francia canceló a Fantasm por acusaciones similares… pero volvió rápido a carteles, incluyendo España. Esta vez debe ser diferente: justicia para víctimas, no lavado de imagen. Clubs, actuad definitivo.
Más allá de estos nombres, el caso abre grieta: ¿quién protege? ¿Qué rol agencias? ¿Miramos para otro lado durante años?
Se creían reyes intocables, con backstages sin reglas y abusos disfrazados de «vida dura». Basta: la estética agresiva no justifica veneno real.
La escena se levanta contra estos impostores, porque el techno es cultura viva, no pedestal para abusad0res.
Para el clubber medio, el dilema ya está encima de la mesa: ¿sigues bailando a artistas señalados por presuntos abusos? ¿exiges posicionamiento a tus clubs de referencia? ¿das valor a las promotoras que renuncian a nombres que venden tickets?
Aviso necesario
Acusaciones serias en marcha, no sentencias aún. Presunción legal, pero ética intransigente: víctimas primero, justicia real ya.
¿Te ha pillado por sorpresa este batacazo en el hard?
¿Habías oído rumores de estos «reyes» antes en la escena?
Vamos a limpiar esto entre tod@s.
CLUBBER.BIO · 2026
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